lunes, 1 de agosto de 2016

Democracia Pixelada (II)

Esto del Brexit ha dado una idea a los separatistas catalanes: llamarlo Catexit. Ocurrentes tal vez, pero originales originales, no han sido. En fin, un término más a añadir a su limitado diccionario.
Y es que a todo le ponen el adjetivo democràtic, pensando que en lugar de prostituir el término están dando legitimidad a sus ideas. Pero no cuela. Ya no.
Porque, vamos a ver: la tesis es: esto está prohibido pero quiero que me lo dejes hacer; y si no me dejas, lo haré de todas maneras, hala!. Y si me coaccionas para que no lo haga, o me impones un correctivo por hacerlo, eres un antidemócrata.
Ejemplos hay de por qué es incorrecto lo que quieren hacer, aunque lo llamen "desconexión", incluso si esa "desconexión" es democrática. Pero, pongamos por caso que Cataluña (o su Parlamento) deciden reinstaurar la pena de muerte, o salir de la OTAN, o... ¿A que no podrían? Pues lo mismo con la pertenencia de Cataluña a España. Exactamente lo mismo: no se puede.

Esta semana se han votado unas conclusiones de una comisión que estudiaba el proceso de desconexión (eufemismo donde los haya), que, por si fuera poco para defender que Cataluña ES España, deja perlas como las que transcribo a continuación, traducidas directamente por mí.

Empieza, realmente (no es irónico) bien: "Actualmente, no hay ningún margen de maniobra para el reconocimiento del derecho a decidir del pueblo catalán dentro del marco jurídico constitucional y legal españoles". Y si se terminase aquí, como sería de esperar, pues todos tan amigos. Pero no, ya que no se acepta esta realidad y sigue diciendo "La única manera posible de ejercer este derecho es por la vía de la desconexión y la activación de un proceso constituyente propio". O sea, no me gustan las leyes, no las puedo cambiar, pues me las salto. Democráticamente, claro, pero me las salto. 
Prosigue con mucho blablabla (por ejemplo, citando "experiencias comparadas de otros países (que) avalan el camino emprendido por Cataluña", sin que para este humilde bloguero sea evidente a qué experiencias o a qué países se refiere. Pero claro, teniendo en cuenta que el "jefe" de la Comisión es alguien tan viajado y culto como el (¿ex?) cantante Luis Llach, referente mundial en cuanto a política y democracia comparadas (y sí, esta vez, sí me he permitido tirar de ironía)
Pero tanta democracia les debe de empachar y en el punto 7 les sale la vena autoritaria y dictatorial de nuevo: "Después de la fase de participación ciudadana (sic), se completará la desconexión con la legalidad del Estado español por medio de la aprobación de las leyes de desconexión por parte del Parlamento de Catluña y de un mecanismo unilateral de ejercicio democrático..." Un momento, Luis (o Lluis, si lo prefieres): ¿"mecanismo unilateral de ejercicio democrático"? ¿En qué quedamos: "unilateral" o "democrático"? O como decía el chiste: ¿vamos a setas o a Rolex?. Pero bueno, sigo que la cosa se pone mejor: "Las leyes de desconexión no son susceptibles de control, suspensión o impugnación por parte de ningún poder, juzgado o tribunal". Vaya, desde Luis XIV no veíamos una afirmación de la infabilidad de los poderes públicos en plan "el Estado soy yo" tan flagrante. Pero claro, no es absolutismo, ya que ahora es "democràtic". Ufff, menos mal, qué susto!!!
Un momento, que seguimos al punto 9: "La Asamblea Constituyente, una vez convocada, elegida y constituida (se les ha pasado poner "valga la redundancia", pero sigo), dispondrá de plenos poderes." Vaya, pues lo del absolutismo parece que va en serio, ya que sigue "Las decisiones ee sta asamblea ser´n de cumplimiento obligatorio para el resto de poderes públicos y para todas las personas físicas y jurídicas. Ninguna de las decisiones de la asamblea será tampoco susceptible de control, suspensión o impugnación por ningún otro poder, juzgado o tribunal". O sea, Montesquieu, definitivamente, habrá muerto. Y la obligatoriedad, se entiende, irá dirigida también a los poderes públicos españoles del resto de España, como el gobierno central, que tendrá que abstenerse de realizar ninguna acción tendente a corregir esta aberración democrática. 
Pues espero que desde Madrid aprendan la lección y hagan como Lluis y sus amigos, saltándose estas conclusiones y procediendo legalmente contra estos golpistas, que no dejan de serlo. Aficionadillos y democráticos, pero golpistas al fin y al cabo.
Y de golpes de Estado ya tuvimos bastantes en el Siglo XX (y no digamos el XIX), así que vamos servidos para esta y las próximas generaciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada